¿QUÉ ES LO CONTRARIO DEL AMOR?

¿Qué es lo contrario del amor?

¿Cuál es su antónimo?

Te invitamos a que te tomes unos segundos para pensarlo antes de seguir leyendo.

Es tremendamente interesante esta pregunta porque dentro del proceso de comprensión de lo que es el amor, a veces es más fácil abordarlo desde la búsqueda de su contrario, desde su opuesto.

Es una pregunta que hemos hecho a muchísimas personas y hemos recibido múltiples respuestas. Todas ellas representan distintos modelos del amor y permiten iniciar una enriquecedora charla.

Lo primero que puede venir a la cabeza quizás sea “el odio”.

No obstante, según se va reflexionando empiezan a aparecer matices, preguntas… y salen otro tipo de palabras, hemos escuchado de todo: La indiferencia, el ego, la normalidad, el vacío… o incluso la muerte.

Tu concepción del amor puede ayudarte mucho a entender tu concepción de la existencia. Para el filósofo catalán Joaquín Xirau, el amor es el valor supremo, vehículo de los demás valores. Y en consecuencia, es también en el amor, donde se descubre el sentido último de la existencia.

Probablemente no haya respuesta correcta o incorrecta. Probablemente el amor no se puede definir ni tiene antónimo.

El lenguaje ordinario esta estructurado de tal manera, que pese a ser una herramienta fundamental para innumerables asuntos, no sirve para expresar con precisión el sentimiento por excelencia: el amor.

Es por ello que cualquier definición se quedará corta y cualquier antónimo no será lo suficientemente exacto.

No obstante, el amor tiene un enemigo muy claro. El post de hoy abordará una visión de cúal es el mayor enemigo del amor: LA LEY.

Llámalo ley, norma, planificación…

El amor es un sentimiento que habita en el presente. No amamos constantemente algo o a alguien todos los segundos de nuestra vida, sino que amamos aquí y ahora.  

Es una admiración presente de un modo de ser.

Cuando aparece, nos volvemos adictos a ese sentimiento y buscamos experimentarlo una y otra vez. Solemos querer crear un vínculo con el ser que amamos, para que esté presente en nuestra vida.

Buscamos convivir con ese ser y aquí es donde empiezan a llegar los problemas. ¿De qué forma construimos el vínculo amoroso?

Para convivir, necesitamos poner normas, necesitamos poner leyes, necesitamos planificación. Estas normas son las que van reprimiendo el amor, lo van destruyendo, frenan su andadura, lo encorsetan.

El amor es creación, es impulso, es fluir… es la obra de arte por excelencia, una construcción artística propia cimentada automáticamente en todos los significados que le damos a la vida.

Esta construcción no la elegimos en un momento dado, viene desde lo más profundo de nuestro ser, depende de todas nuestras experiencias y pensamientos. Por eso no elegimos de quien nos enamoramos y cuesta tanto desenamorarse. El amor es una profunda creencia.

El amor es ilusión, transfiguración, iniciativa, espontaniedad, vida nueva.

Por eso en las primeras etapas aparece de un modo tan potente, esa novedad… lo nutre, lo alimenta.  

No obstante, no podemos asumir que uno se enamora al principio y luego se apaga y ya no hay amor. Se escucha mucho que “el amor va cambiando”.

Obviamente que va cambiando lo que sentimos, pero ojo: un vínculo en el que se acaba el amor no es un vínculo amoroso, es un vínculo de otro tipo.

Decíamos que el amor es un sentimiento presente y en un vínculo amoroso uno se va reenamorando. Esto no significa que ames a tu pareja cada segundo de tu relación. Pero en necesario que aunque pase el tiempo sigan apareciendo momentos de amor.

Somos seres en movimiento, seres cambiantes, no nos podemos refugiar en que ya lo hemos visto todo de la otra persona. Una vida plena es una vida en movimiento. Un buen vínculo, es un vínculo en movimiento.

Todo lo que se queda quieto se muere.  

El amor debe seguir apareciendo.

Si no lo tenemos en casa, lo iremos a buscar fuera… o lo reprimiremos y renunciaremos a una de las dimensiones de esta vida.

Necesitamos amor.

amor

Pero el amor quizás sea un medio más que un fin en si mismo. Amar de cualquier manera no es el objetivo de nuestra existencia.

“Cómo amar” si se acerca más a un fin. Aprender a amar si que es uno de los ejercicios de esta vida. Es un ejercicio continuo, una batalla que nunca se gana del todo. Debido a su nivel de consciencia, el humano debe de estar siempre vigilándose a sí mismo.

Por todo ello… decimos que una de las formas de atentar contra un vínculo amoroso es poner demasiadas normas. Las leyes son enemigas del amor.

El amor es arte. El arte no se debe regular, la creación no surge poniendo barreras. Regular el amor es empezar a acabar con él, es comenzar a matarlo.

Ahora bien, ¿quiere decir esto que si ponemos normas no puede haber amor? Es prácticamente utópico que un vínculo de convivencia no tenga normas, necesitamos organizarnos para vivir. Necesitamos ciertas certezas, necesitamos cierto orden.

Pero es absolutamente maravilloso encontrarse en esta vida con personas con las que puedes poner pocas normas, con las que te atreves a tirarte a la piscina (a la pileta en Argentina).

Solo en estos vínculos el amor puede ser duradero y necesitan de todo: inteligencia emocional, sensibilidad, saber mirar, saber escuchar, saber tocar, saber elegir, saber ayudar….es el arte de fusionarse conservando tu propio ser, dejándole ser al otro…

Es uno de los mayores retos que existen en esta vida, necesitamos absolutamente todas las capacidades, habilidades, características del ser humano para conseguir un vínculo amoroso de calidad, una bella fusión.

Ni el amante ni el amado deben perder su propia personalidad en el amor, sino que se unen permaneciendo cada uno en su personalidad. Es un acto de fusión que permite situarnos en el otro, en su vivencia y en su mundo, pero sin suplantarlo. Solo una persona es capaz de vivir en otra cuando es capaz de hacerlo en si misma.

Se necesita mucha empatía para evitar las leyes, para conservar el fluir. Sin todos estos ingredientes no es posible evitar la ley. Acabará llegando tarde o temprano, de forma más directa o indirecta.

El amor es entrega, es entregarse desde la confianza en el otro, en su autoconocimiento y en el conocimiento que tiene de ti, en tu propio autoconocimiento y en tu conocimiento del otro. Confiar en su moral, su ética, su comprensión, su forma de ver la vida, en su corazón… y en el tuyo…

Si no existe esto solo hay dos caminos:

El primero es una relación pequeña. Una relación en la que para que las dos personas puedan ser, puedan vivir, puedan tener bienestar… deben ponerse muchos límites, muchas normas. Deben marcar un territorio amplio, lo cual para la convivencia está genial, pero es una estocada al amor.

El querer quedarse aquí o salir depende de cómo quiera uno quiera jugar a este juego que es la vida…

Decía Aute: «Quién pone reglas al juego… se engaña si dice que es jugador. Lo que le mueve es el miedo de que se sepa que nunca jugó»

El segundo camino es el peor, es el de la famosa relación tóxica. Es un vínculo de baja calidad en el que no se ponen límites y las personas van destruyéndose poco a poco, van ahogándose, van ahogando a su pareja hasta que un día se miran hacia dentro y ven que están absolutamente podridos. Las personas se molestan, se anulan, se frenan… van muriendo en vida.

Y todo por no despedirse de la toxicidad. No saber o no poder dejar al otro. Como nos cuesta despedirnos… algunos seres humanos prefieren tener un vínculo amoroso destructivo, que no tener nada. Tenemos un miedo terrible a no amar nada. No somos capaces de soportar las transiciones, el sufrimiento… queremos demasiadas certezas… vivimos en el cortoplacismo…y así nos va…

¿Qué puede hacer uno para conseguir encontrar a alguien con quién crear un vínculo amoroso de nivel alto?

Respuesta sencilla de difícil ejecución: Educarse a uno mismo. Adquirir comprensión, inteligencia, sabiduría, aprender de la vida…

Llámalo como quieras. Pero todo se traduce en trabajarse a uno mismo. En ir construyéndose una forma de vida que te nutra, que te haga crecer. Un hermoso dinamismo, un día a día.

¿Por qué?

Porque el amor es abundancia de vida interior.

Nos dice Xirau que descansa en la íntima necesidad del espíritu que se expande y halla en la expansión su goce supremo.

De ahí que el amor requiera fuerza, salud, abundancia; o sea, una vitalidad de donde brota la fuerza espiritual. Según sea la calidad y el grado de plenitud de la fuerza interior, así será la actitud del hombre ante las personas y las cosas.  

Su exuberancia se traduce en la necesidad de verterse. El amor no es imperativo o deber, es exigencia íntima y necesidad del propio exceso.  

Aprender a amar es aprender a ser.

Y además generalmente…

Nadie se enamora del vacío.  

Hoy maridamos con Silvio Rodríguez…

¡Tu turno!  

Te volvemos a repetir la pregunta…  

¿Qué es para tí lo contrario del amor?

¿Cuál es su mayor enemigo?

Te esperamos en los comentarios.

8 comentarios en “¿QUÉ ES LO CONTRARIO DEL AMOR?”

  1. Para mi la evasión es la enemiga del amor, es la única capaz de generar estados de bienestar momentáneos sin ser reales y conformarte con la vanalidad, y en consecuencia, no mostrarte como realmente eres, factor imprescindible para amar y ser amado.

    • ¡Hola Goti!

      Buen antónimo también la evasión. Estaría bueno pensar por qué evadimos los grandes temas… por qué buscamos un entretenimiento liviano.

      Gracias por compartir con nosotros.

  2. Uffff aquí de nuevo y ahora con el amor. Diré que lo contrario del amor creo que somos nosotros mismos y también las muchas novelas que solo sirven para confundir.Creo que necesitamos vibrar con el sentido de nuestra vida y sentirnos valiosos independientemente de lo que hagamos , buscar y buscar lo que se una a nuestro talento y disfrutar de la fantasía de aportar y facilitar la vida a otras personas , eso nos hace sentirnos bien ,subiendo nuestra autoestima . Es en ese momento donde nos empezamos a amar a nosotros mismos y entonces estamos preparados para amar a los demás, acompañándoles y facilitándoles la vida. Tenemos el poder de disfrutar amando e ir transformando los momentos que vives en autenticas maravillas, sin estar a salvo de ir corrigiendo situaciones que se presentaran para que vivas otra vez desde la carencia y trates de buscar la evasión. Es complicado el tema, pues nos han debilitado tanto para que seamos consumidores de imitaciones de felicidad que eso nos confunde, pensamos que un viaje , una ropa nueva , un coche ..etc y eso nos desvía del camino.Espero que tengáis la sensación de amar casi incondicionalmente .Saludos y gracias a todos por vuestro amor.

    • Hola Saquito feliz,

      Decía la filósofa María Zambrano: «Pensamiento y poesía son caminos diversos que conducen a una misma meta que es la que está detrás de la realidad aparente, la realidad enquistada en el misterio. El saber poético es disperso, no se mueve en la unidad, y el poeta no ofrece razones, sino que entrega su propio ser.»

      Creo que fue tu talante poético el que te llevó a decir dos frases que asombran y que tienen un gran misterio detrás:
      «lo contrario del amor somos nosotros mismos» y… «espero que tengáis la sensación de amar casi incondicionalmente».

      Grandes trampolines… gracias compañero.

  3. Siempre he pensado que lo contrario del amor es la indiferencia. En mi opinión , el miedo forma parte del amor. Miedo a sufrir, miedo a ser vulnerables , miedo a que nos dejen…El odio tampoco es antagónico. Muchas veces , odiamos a la persona que más amamos porque nos hizo daño por alguna razón. La leyes, también son propias del amor. Cuando amamos a una persona somos capaces de someternos a normas sociales , éticas, morales que de no estar enamorados, nunca cumpliriamos. La indiferencia es a mi parecer el polo más opuesto al amor. Con la indiferencia no se siente, no se padece, no se piensa en la otra persona. La indiferencia es la vacuna contra la ilusión y la emoción. Una garantía de que hemos olvidado a alguien a quien hemos amado y hemos desalojado de nuestra cabeza y de nuestro corazón.

    • ¡Hola Itzi!

      Si, la indiferencia puede que sea lo que más se acerca…

      Sobre las leyes, poblablemente haya que apoyarse en alguna para convivir… ya decía Edgar Morin que “hay que navegar por océanos de incertidumbre a través de archipiélagos de certeza.” Pero ojo con ponerlas porque te puedes quedar definitivamente en tierra y perderte el barco volador.

      Gracias por compartir tu reflexión.

  4. Buenas noches!!

    Lo primero gracias y felicitaciones por el esfuerzo y la dedicación para hacer este post. Es complejo y muy desestructurado el tema, muy acorde con el amor en sí!!!

    Sobre las mil y una definiciones del amor, siempre me gusta leer cosas nuevas al respecto. Ya en mil y una charlas atemporales y debates sin fin hemos estado hablando sobre las concepciones, límites y opiniones del amor.

    Siempre fui muy fan de la frase de Antonio Gala de que «lo contrario del amor es el desamor» (como una cuestión de ese estado de embobamiento que, por otro lado, tiene un límite temporal corto, asociado casi casi con la palabra «aventura», que hemos inventado para definirlo socialmente), pero he de decir que últimamente me viene dando vueltas una respuesta que me dio una chica en Uruguay, definiendo lo contrario del amor como «la muerte».

    Y es que, el amor, cualquiera que sea la faceta que le demos, es algo que, al menos idealmente, nos da la vida y es inherente a la misma. Una vida sin amor, amor propio, amor por una persona, amor por los demás, amor por lo que te rodea… te despoja de casi cualquier sentido existencial que le quieras dar. El amor te paraliza y te mueve al mismo tiempo. Y eso, para mí, viene muy asociado a los instintos más básicos del ser humano. Esos que no sabemos explicar, porque vienen de una parte de nuestro ser que, al parecer, evoluciona de una manera muy distinta a las reglas y leyes biológicas y sociales a las que estamos sometidos.

    Son precisamente esos instintos los que, en la sociedad actual, cada vez venimos perdiendo más, en favor de ese «ego-antropocentrismo» con el que nos queremos diferenciar de todos los demás seres vivos, sin darnos cuenta de que, al fin y al cabo, compartimos muchísimas cosas más de las que nos creemos con ellos. Sentimos amor por el simple hecho de estar vivos. Por el simple hecho de no estar muertos.

    Y ya para terminar, dicho todo esto y como me gusta mucho abrir el debate y ver qué piensa la gente (la mejor manera de nutrirse uno mismo con visiones distintas), preguntaré:

    1) ¿En qué medida es el amor una condición única del ser humano?

    2) Si, por un lado, el amor está asociado al hecho de vivir de manera estrecha, y por otro lado, si cuando morimos se suele decir que «dejamos de ser», ¿es entonces el amor nuestro ser? ¿Somos amor?

    3) Si, como dicen más arriba, le tenemos miedo al amor, ¿será entonces que, paradójicamente, le tenemos miedo al amor porque le tenemos miedo a la muerte?

    Saludos!
    Diego

    • ¡Dieguito!

      Que bueno que te pases por acá.
      Como siempre maravillosa reflexión y las preguntas finales, cada una da para varios post y ni siquiera nos acercariamos a una respuesta…

      Si el amor o no es condición única del ser humano creo que depende de como juguemos a definirlo. Cada forma de vida es un punto de vista del universo y vete a saber qué experimentan los animales. Yo lo único que me atrevo a decir es que son menos conscientes que nosotros, quizás amen, pero pueden elegir menos que un humano «como amar».

      Sobre tu segunda pregunta… la pregunta por el ser… es la principal pregunta que se hace la filosofía desde hace miles de años y creo que jamás se definirá del todo, ya que la filosofía tiene más de literatura conceptual que de ciencia. Para mi el ser no es igual al amor.

      Llegamos ya a la tercera… el miedo…hay miedos y miedos…yo creo que el miedo es bonito cuando es sincero…y no hay nada peor que tenerle miedo al miedo.

      ¿Qué opinas tú?

      Gracias Dieguito, ¡abrazo!

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