EL DIÁLOGO

En los tiempos que corren puede observarse la supremacía del debate sobre el diálogo.

En ambos términos se conversa, está presente el lenguaje. Pero la diferencia entre ellos es sustancial y reside en “desde donde” conversa la persona, en el “para qué” conversa.

En un debate, cada uno de los interlocutores tiene ya su respuesta inicial a la pregunta que abre el debate y trata de ir defendiéndola, argumentando por qué su respuesta es mejor que la de su contrincante. Esto realmente encierra la involuntad de cambiar de opinión, elimina el cuestionamiento por la pregunta en sí. El objetivo de un debate, suele ser convencer a la otra persona o a los espectadores que lo presencian.

Sin embargo, un diálogo va mucho más allá. Un diálogo no pretende convencer a la otra persona, sino que uno prueba sus afirmaciones a la luz del tema mismo. Es un cuestionamiento continuo, dejar entrar al otro en tí, dejar entrar al tema en tí, es un estar dispuesto a cambiar de opinión, ante las revelaciones que surjan del propio diálogo.

Cómo no existe la verdad absoluta, uno debe ser consciente de que no lo sabe todo. Ya nos decía Socrates:

«Para ser capaces de cuestionar uno debe desear saber, y eso significa, no obstante, saber que no sabes»

El verdadero cuestionamiento presupone entonces apertura, es decir, la respuesta es desconocida.

Con este fin que tiene el diálogo, la tarea es entones ir encontrando las preguntas oportunas que nos lleven a comprender el tema en sí, a interpretarlo. Existe sólo una forma de encontrar la pregunta adecuada y es mediante la inmersión en el tema mismo.

La tarea del dialogante consiste en sacar al tema de la alienación en la que se encuentra, comprender su pasado, para aplicarlo al presente y proyectarlo al futuro. De esta forma conseguiremos introducirnos en el presente vivo del dialogo, cuyo logro esencial es cuestionar y responder.

Para interpretar un diálogo, el primer requisito es entender el horizonte de significado o de cuestionamiento dentro del cuál se determina la dirección del significado del tema en cuestión.

Es un acontecimiento en el que algo surge de la negatividad, la negatividad de darse cuenta de que hay algo que uno no sabía, de que las cosas no eran como uno las había presupuesto.

Es impresionante ver como la actitud dialogante puede aplicarse a cualquiera de las relaciones que tenemos con el mundo que nos rodea: cómo miro un paisaje, cómo viajo a otro país, cómo me relaciono con mi vecina, cómo veo una película… ¿para qué lo hago?

Vivimos en un mundo donde es difícil encontrarnos con personas que practiquen la escucha activa como actitud vital, que se cuestionen con el objetivo simplemente de saber, de querer comprender el mundo, comprenderse a si mismos… más allá de convencer.

Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás.

socrates

En este mundo de respuestas establecidas, donde lo que no es medible pierde valor, nos educan en un contexto en el que siempre debe existir una respuesta verdadera. Un ejemplo son los exámenes tipo test. Todo eso está muy bien para adquirir conocimiento, hay que “navegar por oceanos de incertidumbre, a través de archipiélagos de certeza.” como decía Edgar Morin.

Pero compañer@s no podemos quedarnos solo en lo medible, porque nos perderemos muchos de los secretos que esta vida nos ofrece. Vivimos en un mundo con mucho erudito y poco sabio. Ya que la sabiduría es precisamente “la acumulación no objetivada y en gran parte no objetivable de comprensión”.

Vivir tiene mucho más que ver con interpretar, con comprender… que con conocer objetivamente.

Existir es proyectarse, inventarse, elegir y elegirse. No hay modelos divinos, ni naturales que tengan todas las respuestas, estamos en un proceso continuo de construir significados sobre lo que nos rodea.

Al conjunto de todos esos significados se le llama sentido de la vida.

Debemos ser conscientes, de que nuestra capacidad de alterar los significados de lo que vemos, nos otorga una libertad radical. Lo malo es que si no nos trabajamos, si no comprendemos, si no interpretamos… nuestro contexto nos impondrá los significados establecidos y caeremos en la inautenticidad.

Acceder a la autenticidad de la existencia es, pues, difícil: es un combate que nunca se gana definitivamente.

¿Cómo me quiero relacionar con lo que me rodea, dialogando o debatiendo?

La respuesta a esa pregunta determinará tu andadura.

¡Tu turno!

¿Que te ha parecido el post? ¿Cuál es tu opinión sobre el diálogo?

¡Cuéntanoslo en los comentarios!

El post de hoy nace de la lectura del libro de Richard E Palmer “¿Qué es la hermenéutica?”. De compartir algunos de sus fragmentos y maridarlos con reflexiones personales que surgen cuando se deja entrar al texto dentro uno mismo.

7 comentarios en “EL DIÁLOGO”

  1. Parafraseando el título de una canción de los ochenta “corren malos tiempos para la lírica” y trayendo al tema apasionante q habéis tratado ,diría que los malos tiempos son para el ejercicio de dialogar.
    La confrontación y el desencuentro se han instalado en nuestra vida cotidiana ,generando grandes dosis de escepticismo en la capacidad dialogante del ser humano.
    Recuerdo en mi infancia a mis abuelos muy parlanchines ,que después de escuchar el Parte de noticias radiofónico en un silencio sepulcral ,se hablaba largo y tendido ,deslizando además cuestiones biográficas q me han ayudado a entender y a conocer datos de la historia familiar y social .
    Se hablaba ,aprendíamos cosas y a través de aquel intercambio de ideas fuimos organizando una manera de construir una vida ,dónde las preguntas y la curiosidad iban a estar en la mochila del viaje .
    Frente a los argumentos simplistas utilizados para exaltar los sentimientos más primarios ,la pedagogía del diálogo será lo único que nos ayude a entendernos .
    Gracias por vuestro análisis tan certero.

    • Totalmente de acuerdo,

      Que tiempos aquellos en los que los audiovisuales, las pantallas y otro tipo de ruidos no podían interrumpir esas conversaciones interminables de las que nos hablas… Ya no es solo que nos cueste dialogar, comprender, interpretar, ser sensible al otro, sino que muchas veces no accedemos ni a la conversación en sí.

      Ese ejercicio por cuidar la no interrupción, por crear contextos que propicien conversaciones generadores de nuevos horizontes, cómo los que tú nos comentas, debemos impulsarlo.

      No hay nada más bello cómo decía Socrates que hablar, dialogar, darle al otro la posibilidad de convencerte, de cuestionar tu mirada.

      Gracias por tu comentario, un fuerte abrazo!

  2. ¡Gran post! Dos formas de entender el mundo la de los que debaten y la de los que dialogan. Para mí, la segunda consigue acercar posturas y encontrar ese gris tan necesario entre el blanco y el negro. Escuchar si queremos ser escuchados y tratar de comprender si queremos ser comprendidos. Hace falta mucho diálogo para que podamos convivir en este mundo cada vez más populista en el que la gente pretende recibir sin dar a cambio.

    • Así es, relacionarnos desde el dialogo es la mejor manera para acercar posturas y comprendernos mutuamente. Tratar de ejercitarnos para que nuestra escucha sea sin prejuicio, sea una escucha constructiva como propones, para que nuestra propuesta no esté contaminada. Modificar probablemente, nuestra manera de relacionarnos.

      ¡Gracias por tu aporte!

  3. Hace poco hablaba con unos compañeros, sobre la política actual, y todos coincidíamos en que vivimos en una realidad muy equivocada de lo que debería ser.
    Argumentando que son los partidos los que votan, y nunca hay negociaciones mas allá de posteriores intereses que puedan tener estos.
    Al leer este post me ha recordado a esa conversación, políticos que se acercan a debatientes y nunca se dejan convencer.
    Me lleva a reflexionar como soy yo en mi conversaciones, como miro y cual es mi predisposición a escuchar o cuanto quiero imponer mi idea.
    Post muy nutritivo. Filosofía del día a día.
    ¡Muchas gracias!

    • Mikel, que ilusión,

      No hay nada más bello que nos digas que nuestros post te sirven de soporte y te invitan a reflexionar sobre ti mismo y sobre tu día a día. Sobre cómo te ves y cómo te relacionas con el mundo.

      En nuestra opinión que más gente se relacione desde el dialogo, irá modificando probablemente la forma en la que se relacionan los politicos, los docentes, los músicos… en definitiva las personas.

      Y nos encontraríamos así ante escenarios que permitan forjar personas más tolerantes, más constructivas, más conscientes de sí mismas… entornos en definitiva, que nos enriquecen.

      ¡Un fuerte abrazo!

  4. Dicen que la palabra tiene el poder de la sanación, pero también puede herir.Claro que hablar y escuchar nos hace mas humanos, pero normalmente hablamos para que el otro este de acuerdo con nosotros y no para integrar ideas que nos hagan aprender a vivir y compartir la vida.Hace gracia ver debates donde solo se habla de uno y se necesita alimentar el ego.Pero si que hay que hablar y sobre todo escuchar, a mi me cuesta bastante escuchar.Soy más de hablar y eso que se que interesa muy poco lo que cuento.Tonto de mi.

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