¿CÓMO DEBERÍA COMPORTARSE UNA PERSONA?

Tremenda pregunta la de hoy… casi vivir consiste en ir respondiéndola.

La disciplina que se encarga de su estudio es la ética, que busca la justificación ideológica de la moral, de cómo debemos comportarnos.

Antes de responder a la pregunta es necesario hacer un preámbulo.

No se viene a esta vida con un manual de instrucciones, básicamente lo que sucede es que somos arrojados a ella, de repente estamos aquí y debemos ir tomando decisiones.

En un principio, vamos aprendiendo de nuestro entorno. Las palabras que vamos aprendiendo son adquiridas, no son propias, sino que nos van diciendo lo que significan las cosas. Es algo así como que “van haciendo de nosotros”. Es por ello que, generalmente somos más tolerantes con los niños, porque asumimos su inconsciencia.

Decía Jean-Paul Sartre que “somos lo que hacemos para cambiar lo que han hecho de nosotros”.

Inevitablemente surge la pregunta… ¿y cuándo dejamos de ser “lo que han hecho de nosotros” y empezamos a ser el “somos lo que hacemos”?

Muy difícil de responder, probablemente será una línea difusa, ya que como nos dice Jorge Drexler, “la vida es una red y no una vía…”

El filósofo argentino Jose Pablo Feinmann dice que empezamos a ser nosotros mismos cuando decimos la primera palabra propia.

Buen punto… es asombrosa la importancia del lenguaje. En mi caso voy en la misma línea y creo que es cuando empezamos a construir significados propios de las cosas.

El ser humano podríamos decir que tiene tres partes:

La primera parte sería todo lo que tiene que ver con lo biológico, lo que nos otorga la vida. El respirar, el comer, el instinto sexual. Son cosas que no elegimos, lo único que elegimos es como las ejercemos, pero no podemos evitarlas.

La segunda parte serían nuestras ideas, nuestro pensamiento consciente. Esta es la parte que nos autodetermina, que en cierto modo nos da una libertad radical, entendida como que podemos construir todos los significados que queramos sobre las cosas y las personas que nos rodean.

Y por último están las creencias inconscientes. Las creencias son todo lo que damos por hecho sin pensarlo. Como por ejemplo que voy a salir por la puerta de mi casa y va a estar la calle… No son ideas que pensamos, sino que son ideas que somos, que forman parte de nosotros.

Esta última parte es fundamental, porque por mucho que pensemos cosas conscientemente, si no nos las creemos, no se integran en nosotros y nos costará aplicarlas.

Y aquí es donde volvemos al tema de la ética. Cuando uno habla de ética, tiene que controlar tres palabras: ética, moral y ethos. De las cuales para mi la más importante es la última.

Vamos a empezar con la moral. La moral es aquel sistema que elaboramos desde las ideas, desde el consciente. Esas reglas de conducta que pensamos que son las mejores.

La ética sería simplemente la justificación ideológica de esa moral.

¿Ahora bien, qué es el ethos?

El ethos es la moral efectiva, la moral que vamos dibujando con nuestros actos. El ethos está vivo y es lo que realmente somos. Está en el territorio de las creencias, esa moral que vamos realizando inconscientemente con cada pisada, cada movimiento, cada decisión.

¿Por qué es la más importante?

Pues porque yo en mi cabecita puedo tener un árbol de decisiones muy bien construido que no sirve de nada sino lo aplico porque estoy de mal humor, nervioso, estresado o por la causa que sea. Es más importante la moral efectiva, aquella que conseguimos llevar a cabo.

¿Entonces qué es lo más importante para tratar de influir en cómo me comporto?

Trabajar mi ethos, educarlo. Y eso es mucho más complicado, porque no basta con pensar. Hay que vivir las cosas y sentir que son correctas para que se adhieran a nuestro ser, para que formen parte de nuestras creencias. De aquí el poder del hábito.

Trabajar el ethos es pura vida… experimentar, inventar, comprender.

La vida es un ejercicio de gozo y dolor en el que vamos comprendiendo cuales son nuestras creencias y vamos tomando decisiones, vamos eligiendo.

La vida es un quehacer que transitamos.


Todos nacemos en una cultura, en un entorno, en una familia, en una escuela, que en un primer momento nos da los significados de las cosas. Nuestra parte inconsciente va chupando todo eso y lo vamos integrando.

En el momento que empezamos a construir significados propios, en el momento que vamos elevando nuestro nivel de consciencia tenemos la oportunidad de ir observándonos. Y esto es el autoconocimiento.

Para cambiar mis creencias tengo que especular con los significados de la vida, tengo que ponerme a jugar. Y así nuestro ser va adquiriendo una parte inconsciente más elegida, más auténtica.

¿Para que meterse en este berenjenal?

Pues no hay porqué desde luego… cada uno elige cuanto se quiere autodeterminar. A mayor autodeterminación mayor autenticidad, pero hay que lidiar con una amplia gama de sentimientos complejos que no cualquiera quiere habitar.

Hay que habitar mucha soledad, muchos espacios sin acompañamiento, en los que está uno mismo con sus propias entrañas. Sin duda autodeterminarse es un deporte de riesgo.

Pero también es el único camino para experimentar los sentimientos más altos y para alcanzar la que en mi opinión es la virtud suprema del hombre: la magnanimidad.

La magnanimidad es la cualidad del creador, de aquel que quiere contribuir a seguir embelleciendo la sociedad que ha heredado.

Hemos heredado una sociedad que gente magnánima ha ido construyendo en el pasado y tenemos cierto deber moral de seguir embelleciendo.

Y esto solo se puede hacer con otro ingrediente: la ilusión.

La ilusión es el mayor motor del hombre. Tiene mucho que ver con encontrar esa motivación por vivir, ese sentido.

Ser consciente de las virtudes y los defectos de uno e ir viendo cuál es el lugar donde encaja. Cuáles son los proyectos en los que merece la pena formar parte. Vivir es priorizar. Hay muchas ideas que son positivas, pero cuál es aquella en la que quiero poner lo que soy.

Encuéntralo y deja que te mate, diría alguno…

El antagónico del hombre magnánimo es el hombre pusilánime, aquel ingrato con lo que ha heredado que se dedica tan solo a quejarse, a utilizarlo, a sobrevivir…

Vivimos en un mundo donde puestos antiguamente creados por humanos magnánimos hoy son ocupados por hombres pusilánimes: políticos, artistas, empresarios… se ve en todos los lados.

Y hay hombres realmente magnánimos, que la propia sociedad los aparta, acaban siendo parias, mendigos…

Hay mucha gente en sitios que no le corresponden.

Cada uno elige lo que quiere hacer con su vida. Ser pusilánime probablemente sea lo fácil, pero ningún pusilánime contemplará la belleza que se abre ante los ojos del magnánimo.

Porque la belleza… no está en los spots turísticos, ni se puede comprar.

La belleza está en tu mirada.

Hoy maridamos con Luis Eduardo Aute, que en una oda a la belleza nos dice:

“Reivindico el espejismo, de intentar ser uno mismo, ese viaje hacia la nada, que consiste en la certeza, de encontrar en tu mirada… la belleza…”

¡Tu turno!

¿Qué reflexiones te surgen al leer estas líneas?

Si quieres compartirlas con nosotros, te esperamos en los comentarios.

4 comentarios en “¿CÓMO DEBERÍA COMPORTARSE UNA PERSONA?”

  1. Maravilloso post! Comparto un cachito de un libro que vengo leyendo:
    “Nos damos más prisa de la que deberíamos en aceptar aquello que confirma nuestro sistema de creencias. Las redes sociales y la difusión de noticias o información con apariencia de verdad que confirman nuestros sistemas de valores son el caldo de cultivo para una ciudadania acrítica y fácilmente manipulable.”
    Tomemos el camino de la magnanimidad. No necesitamos certezas dadas, necesitamos observar, sentir, cuestionar…somos capaces de crear mucha belleza, explotemos nuestra mayor capacidad.
    Me encanta 🙂 Gracias por vuestro trabajo!

    Un fuerte abrazo!!

    • Gracias por compartirnos ese fragmento Malen.
      Sin duda el grado de atención y de credibilidad que otorgamos a las redes, a las noticias… repercute en el impacto que tienen en nuestro sistema de creencias.
      ¡Hasta la próxima!

  2. Silencio compañeros y que cada uno haga lo que pueda.Silencio de nuevo y esperar el gesto.Silencio y escucha.Silencio y acoger.Silencio y mirar viendo.Silencio y estar estando.

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